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“Se puede hablar de
una vocación «en» el sacerdocio. […] Por tanto, hay un «sígueme» que acompaña toda la vida
y misión del apóstol. Es un «sígueme» que atestigua la llamada y la exigencia
de fidelidad hasta la muerte (cf. Jn 21, 22), un «sígueme» que puede
significar una «sequela Christi» con el don total de sí en el martirio” (San
Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Postsinodal Pastores dabo vobis, 70).
El Beato Manuel Domingo
y Sol fundó la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazón de
Jesús, cuyos miembros se dedican a la promoción y formación de las vocaciones
al sacerdocio. Así, mientras la persecución religiosa se intensificaba en
España en 1936, los Sacerdotes Operarios Diocesanos se dedicaban a la
formación de los seminaristas. De ellos, 26, habiendo recibido la gracia del
martirio, ya han sido declarados Beatos por la Iglesia. Asimismo, otros 4
Siervos de Dios, asesinados por su fidelidad a Cristo y a la Iglesia, se unen
al testimonio de aquellos.
1. FRANCISCO CÁSTOR SOJO LÓPEZ -- nació en Madrigalejo, provincia de Cáceres, el 28
de marzo de 1881. En el seminario entabló amistad con muchos que luego
murieron como mártires. Fue ordenado sacerdote el 19 de diciembre de 1903 en
la Catedral de Plasencia y realizó su primera consagración en la Hermandad al
año siguiente. Dedicó toda su vida a la formación sacerdotal en Plasencia,
Badajoz, Segovia, Astorga y Ciudad Real. Apasionado por la música y profesor,
sus dotes artísticas no eran nada comparadas con su piedad. Tenía un gran
afecto por la Hermandad. En los últimos meses de su vida, con fervor y
devoción se preparó a su muerte, que preveía como cierta e inminente. Fue fusilado
cerca de Ciudad Real en la noche del 12 al 13 de septiembre de 1936.
2. MILLÁN GARDE SERRANO -- nació en Vara del Rey, al sur de Cuenca, el 21 de diciembre
de 1876. Estudió filosofía y teología con resultados extraordinarios. Fue ordenado
sacerdote el 21 de diciembre de 1901 y entró en la Hermandad en 1903. Ese mismo
año obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en el Seminario San Ildefonso de
Toledo. Trabajó en la formación de seminaristas en Toledo, Badajoz,
Cuernavaca, Querétaro, Valladolid, Salamanca, Astorga, Plasencia y León, como
profesor, administrador o director espiritual. Era un sacerdote especialmente
enamorado de la Eucaristía. Cuando fue capturado, no ofreció ninguna
resistencia, hasta el punto de que las cuerdas que habían preparado para
atarle las manos ni siquiera fueron necesarias.
Murió el 7 de julio
de 1938 en la cárcel de Cuenca, como consecuencia de las condiciones carcelarias
y los malos tratos sufridos.
3. MANUEL GALCERÁ VIDELLET -- nació en Caseres, en la frontera entre Cataluña y
Aragón, el 6 de julio de 1977. Fue promovido al sacerdocio el 1 de junio de
1901 en la Catedral de Huesca y al año siguiente se licenció en Teología en
el Seminario Central de Zaragoza. En 1906 ingresó en la Hermandad. Su
ministerio se desarrolló en los seminarios de Zaragoza, Barcelona, Tarragona,
Cuernavaca, Querétaro, Badajoz, Ciudad Real, Valladolid, Belchite y Baeza,
así como en el Pontificio Colegio Español de San José en Roma. Siempre se
distinguió por su profundo sentido de fidelidad al sacerdocio. Fue fusilado
el 3 de septiembre de 1936 en Capones, cerca de Ibros, en el territorio de la
diócesis de Jaén, junto con otras 30 personas. Después de haber llevado a
cabo esta masacre, los milicianos salieron a celebrarlo y a contar con
orgullo lo que habían hecho.
4. AQUILINO PASTOR CAMBERO -- nació en Zarza de Granadilla, provincia de Cáceres,
el 4 de enero de 1911. Desde muy joven mostró signos de vocación sacerdotal.
Ingresó en la Casa de
Probación de la Hermandad en 1934 y, el 25 de agosto de 1935, fue ordenado
sacerdote en la Catedral de Plasencia. Durante sólo un año ejerció su
ministerio como prefecto de estudiantes y profesor en el Seminario de Baeza.
Además, solía pasar el tiempo con los jóvenes con simpatía y alegría y, en
medio de ellos, se dedicaba a la gloria de Dios y a la salvación de las
almas. Tenía una especial devoción al Sagrado Corazón de Jesús y a la Virgen
María. Fue asesinado en Úbeda, en la diócesis de Jaén, el 28 de agosto de
1936. Al morir, parecía feliz, pronunciaba fervientes jaculatorias y alababa
a Cristo Rey.
La crueldad y el
rencor de los milicianos contra las personas y los lugares de fe demuestran que
los Siervos de Dios fueron asesinados no por razones políticas sino
exclusivamente por ser sacerdotes. Su ministerio, ya adornado con virtudes
poco comunes como la fe, la esperanza, la caridad, así como la obediencia, el
celo y la humildad, a medida que la violencia se agravaba, se llenó del deseo
del martirio, un don por el que rezaban asiduamente en sus corazones a
imitación de otros religiosos que estaban derramando su sangre por Dios con
alegría y generosidad. Asimismo, tras su muerte, el pueblo cristiano los
consideró mártires y por eso aún hoy su memoria se mantiene viva como una
auténtica fama de martirio.
Por ello, dado que
los Siervos de Dios perdieron la vida en diferentes diócesis, se realizaron
tres investigaciones diocesanas: en Ciudad Real, del 21 de mayo de 1998 al 11
de diciembre de 2003, en Cuenca, del 12 de junio de 1998 al 4 de julio de
2003, y en Jaén del 27 de octubre de 1998 al 21 de mayo de 2004. Con decretos
de la Congregación para las Causas de los Santos, se reconoció su validez
jurídica el 24 de noviembre de 2006, el 30 de noviembre de 2006 y el 18 de
mayo de 2007. El 30 de marzo de 2009, esta misma Congregación permitió que las Causas
pudieran unificarse.
Se preparó entonces
una Positio única, el Congreso de Consultores Teológicos se celebró el 28 de
abril de 2016 con un resultado favorable. Los Padres Cardenales y Obispos, en
Sesión Ordinaria del 22 de septiembre de 2020, reconocieron que el martirio
de los Siervos de Dios Francisco Cástor Sojo López y 3 Compañeros fue un
verdadero martirio.
Un informe preciso
sobre todos estos asuntos se hizo entonces por escrito al Sumo Pontífice
Francisco. Su Santidad, acogiendo y confirmando los votos de la Congregación para
las Causas de los Santos, estampando su firma en el día de hoy, ha declarado:
Queda probado el
martirio y su causa de los Siervos de Dios Francisco Cástor Sojo López y 3 Compañeros, de la
Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazón de Jesús, en el caso
y para el fin que nos ocupa.
Con su propia firma,
el Sumo Pontífice ha ordenado también, como es habitual, que este decreto sea
publicado e incluido en las actas de la Congregación para las Causas de los Santos.
Dado en Roma el 29 de
septiembre del año del Señor 2020.
+ MARCELLO
BARTOLUCCI
Arciv. tit.
di Bevagna
Segretario
P. BOGUSŁAW
STANISŁAW TUREK, C.S.M.A
Sotto-Segr
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